El lado oscuro

Durante la pandemia y el confinamiento, y en los días no soleados, donde pensamos, si es que no estamos hundidos en el mundo de las series, y del «Netflix«, en esos momentos de soledad, cuando pensamos sobre el pasado, el presente o el futuro, o simplemente en la aburrición, queremos aprender cosas nuevas, hacer algo distinto, obtener nuevos resultados.

Y no es que quieras ser una persona super poderosa y cuando todo «esto termine» regresar con nuevos «skills«, simplemente queremos hacer algo novedoso, sin embargo me di cuenta que hay muchos talentos del lado oscuro, aquellos que utilizamos y guardamos allá donde no le da la luz, yo tocaba la guitarra, el teclado, solía utilizar la taquigrafía… definiré taquigrafía por aquello de los que me dicen que hablo raro, se refiere a la técnica de escritura en la que se utilizan ciertos signos y abreviaturas especiales para poder transcribir todo lo que dice alguien a la misma velocidad a la que habla. Arreglaba aparatos electrónicos, curaba animales (en mi faceta de veterinaria)… etcétera.

Ahora que me ahorro dos horas de trayecto, debido al home office, y que aprovecho para hacer otras actividades, me he encontrado tantos instrumentos, materiales, libros, de aquellos talentos que he olvidado, de lo que por alguna razón ya no me interesó, o bien descuide o cambié..

No sé que hacer con esos talentos, son aquellas esferas a las que ya no les da la luz, ¿los olvidamos? ¿se regalan? ¿se entierran? como nos lo narra tan conocida parábola, ¿me pedirán cuentas de esos talentos? que por el ajetreo de la vida ya no les he visto utilidad. ¿Qué se hace con lo que ya no utilizas? ¿Qué haría María Kondo?

La mejor respuesta que me he podido dar, es que estos talentos los podemos sacar a la luz, y aprovecharlos para los nuevos talentos, por ejemplo: si sabía teclado, la velocidad de mis dedos me ayuda a la mecanografía cuando escribo en la computadora. Tocar la guitarra, me permite reconocer cambios en las voces de las personas, la taquigrafía me ayuda a escribir más rápido cuando hay que tomar notas y haber arreglado electrónicos, me ha hecho consciente de la basura electrónica que generamos los humanos.

Concluyo creyendo que los humanos no olvidamos los talentos sino que los transformamos.

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